miércoles, 21 de enero de 2015

HISTORIA DE LA PELUQUERIA. PRIMEROS PELUQUEROS

EGIPTO PRIMEROS PASOS
 
La referencia más antigua que se tiene sobre la existencia de cuidados cosméticos en el pelo nos remite a Egipto, donde se empezaron a realizar los cambios más significativos en cuanto a la cosmética capilar. En esa nación tan grandiosa culturalmente, el pueblo -como ocurría en muchos otros- se pelaba la cabeza, aunque no así los sacerdotes y los miembros de la elite gobernante, que se dedicaba a cuidar su cabello jugando con diferentes peinados y tonalidades. Las pelucas también tuvieron su auge, y predominaban las tradicionales de pelo lacio, con flequillo, cortado muy parejo en un largo que llegaba a los hombros. Pero otro gran aporte de los egipcios fue en cuanto a la coloración, ya que descubrieron la utilidad de la henna, que les permitió obtener colores rojizos y caobas.
La importancia mágico-religiosa de los cabellos y barbas propició que desde tiempos remotos, su cuidado tuviera importancia en muchas sociedades.

Es posible que la primera herramienta usada por el hombre para
cortarse el cabello y las barbas fueran las lascas afiladas de piedra de sílex. El corte de pelo se debía indudablemente a cuestiones prácticas o ceremoniales y nada tenía que ver con los motivos únicamente estéticos de épocas posteriores.

 
 
EGIPTO

 




 
 
Los sacerdotes de determinadas castas podían raparse completamente el pelo o, por el contrario dedicarse a cultivar largas y cuidadas melenas. Así pues, podían diferenciarse los oficiantes del culto a uno u otro dios, entre otros detalles, por la clase de peinado o peluca utilizados.

La elaborada cultura egipcia fue de las primeras en considerar el cabello (en hombres y mujeres) un elemento fundamental de la belleza física y lo trataba ya con funciones estéticas, a pesar de que, como hemos comentado, tuviera también usos sociales y religiosos.

 
 
Los sacerdotes tomaron la costumbre de afeitarse la cabeza así como todo el cuerpo, en señal de pureza, a partir de la dinastía XIX fue obligatorio. También se rasuraban el rostro, aunque tenemos ejemplos, sobre todo del Imperio Antiguo, de funcionarios con bigotes. El uso de la barba no era muy habitual aunque también tenemos algún ejemplo, sobre todo en campesinos desaseados y también se la dejaban en señal de duelo. No hay que confundir esta barba, con la barba que aparecen en estatuas, de lapizlázuli y era una señal de divinidad.

 
GRECIA

 
 




 
 
Los griegos convirtieron el culto a la belleza en uno de los pilares de su cultura.

Al contrario que los egipcios, los griegos adoraban el movimiento
expresado a través de múltiples rizos y ondas. Gracias a estatuas y
monumentos funerarios se han podido observar detalles. También
para los hombres el cabello rizado se consideraba exponente de la
hermosura.

En Grecia, como en Egipto, los esclavos eran los encargados de
mantener arregladas las cabezas de sus amos.

 
 
ROMA




 
 
 
Entre las múltiples adopciones culturales que los romanos tomaron de los griegos, se encuentran, la higiene y los criterios estéticos, y entre ellos el de mostrar cabellos peinados e higiénicos. El cabello era corto para los hombres y las caras limpias y rasuradas por sus sirvienyes o esclavos.

 
 
LA EDAD MEDIA (s. VII - s. XV)

 





 
 
Durante la primavera, en la edad media, la gente acudía a las
barberías de los pueblos y ciudades no necesariamente a cortarse el
pelo o afeitarse, sino también para que le arrancaran una muela o le
sacaran sangre aplicando sanguijuelas. La gente creía que el
desequilibrio de los humores (sangre, flema, bilis y atrabilis) era
perjudicial para la salud, y que la extracción del exceso de sangre
cada primavera (la época de la renovación) era la forma de restaurar ese equilibrio. “Sacando la sangre, se saca la enfermedad”, era el principio en el que se basaba esta práctica que, pese a su potencial peligrosidad, fue el tratamiento más popular para muchas enfermedades graves durante siglos.

Durante el siglo XIII los barberos comenzaron a ocuparse de esta
operación, y poco a poco formaron un gremio y ampliaron sus
servicios hasta abarcar intervenciones de cirugía menor tales como
sajar diviesos, vendar úlceras y extraer muelas. Algunos barberos se especializaron en operaciones más serias, llegando a tratar cataratas o hernias. En los pueblos pequeños llevaban a cabo operaciones relativamente complejas, como por ejemplo reducir fracturas o realizar trepanaciones (cortar una porción del cráneo para aliviar la presión sobre el cerebro). Al principio cualquiera podía establecerse sin licencia como cirujano, pero hacia el siglo XIV, en algunos lugares de Europa, las universidades y los gremios comenzaron a regular la práctica de la medicina.

El oficio se transmitía de generación en generación, de modo que un aspirante a barbero comenzaba de aprendiz con un maestro
(habitualmente su propio padre) e iba adquiriendo el conocimiento de todos los secretos del oficio. En las grandes ciudades, sin embargo, los aprendices podían asistir a las mismas clases de anatomía que los estudiantes de medicina.

 
 
EL RENACIMIENTO (s. XVI ? s. XVIII)

 






 
 
El culto a la belleza personal fue uno de los valores de la época
clásica que se recuperaron durante el Renacimiento.
El afloramiento de una nueva economía y el interés y preocupación
por volver a un modelo de sociedad más civilizado hizo restablecer el valor del aseo y el cuidado personal.

Los siglos XVII y XVIII, fueron los de la riqueza decorativa, las
exageraciones, la búsqueda del efectismo... Las clases privilegiadas
se preocupaban más de aparentar que de ser y lo ostentoso equivalía a lo poderoso.

Pero sin lugar a dudas si algo caracteriza el aspecto de la época son
las pelucas, mediante las cuales se diferenciaban las clases sociales.
Su aparición fue fomentada por Luis XIV de Francia, que deseaba
ocultar al precio que fuera su incipiente calva, pero rápidamente se
extendieron por la Europa continental y, posteriormente por Gran
Bretaña. En pelucas, peinados y barbas se reflejaron los gustos
estéticos del momento, por lo que, aunque parezca increíble, en ellos se puede observar monumentalidad, espectacular y recargada riqueza decorativa, expresividad, etc.

 
 
EL SIGLO XIX. Época de cambios.

 




 
 
La Revolución Francesa y la Revolución Industrial marcaron, en todos los sentidos, el devenir de la Historia del mundo occidental.

En la sociedad, ambas tuvieron una consecuencia clara: la sencillez
era la línea a seguir en todos los sentidos para señalar la amplia
distancia que separaba las nuevas costumbres de los antiguos
excesos de la Corte.

Aparecieron así los peluqueros profesionales, que trabajaban sobre
todo a domicilio cuando lo hacían con la burguesía, desplazándose a trabajar al hogar de los clientes. Se asentó definitivamente el oficio, el de expertos que razuraban y cortaban el cabello a cambio de una remuneración económica; a diferencia de los antiguos barberos de la Corte que solían ser sirvientes que aprendieron la profesión.

 
 

 
 
LA PRIMERA BARBERÍA
 
TRUEFFITT & HILL la primera barbería (como las conocemos hoy en día) del mundo.
 
Truefitt & Hill es la barbería más antigua del mundo fundada en 1805 en Londres, Inglaterra por William Francis Truefitt.
 
Como era la moda de la época, gran parte del negocio de Francis Truefitt consistía en la elaboración de pelucas y la estética. Ganó su éxito y reputación debido estas habilidades.
 
 Uno de sus más grandes logros en sus primeros años fue convertirse en estilista y peluquero de la Corte Real y elaborador de pelucas por autorización real a su majestad el Rey Jorge III.
 
 
SIGLO XX
 




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